Domingo 20 Agosto 2017
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Magnetoterapia

Probablemente más de una vez hemos escuchado a alguien hablar sobre la magnetoterapia o biomagnetismo. La cual se caracteriza por ser un tratamiento contra las enfermedades mediante el uso de campos magnéticos. El biomagnetismo es una de las ramas de la biofísica, que estudia los efectos del magnetismo en los organismos vivos.

Diferentes estudios postulan que los campos magnéticos internos del organismos se ven alterados por intoxicaciones, infecciones, traumatismos, tensiones, tipo de alimentación y componentes del aire, entre otros. Todas estas afecciones tienden a modificar el comportamiento de nuestro cuerpo, hasta tal punto que nuestra capacidad homeostática para equilibrar nuestras energías no logra cumplir su función, siendo así como nos enfermamos.

La magnetoterapia forma parte del biomagnetismo y está orientada a la prevención y curación de las enfermedades de todos los seres vivos, ya sean originadas por la alteración del equilibrio de la energía interna del organismo o por otras causas.

¿Cómo funciona?


Existen diferentes tipos de magnetos que se clasifican según su polaridad, su material y su fuerza. Por ejemplo, dentro de los materiales, los más comunes son los de ferrita, pero también podemos encontrar los de hierro, neodimio-hierro-boro (NiFeB), aluminio-niquel-cobalto (AlNiCo), entre otros. En cuanto a su fuerza se establece que algunos imanes pueden tener mayor flujo magnético que otros. Esto se ve al pegar los imanes a una placa de fierro y ver qué tan difícil nos resulta despegar cada uno. Un magneto de tamaño pequeño puede tener más fuerza que uno de tamaño mayor debido a su densidad, por lo que podría ser engañoso.  Los imanes de alta densidad se aplican para tratar ciertas enfermedades tales como tumores cancerosos o fracturas.

La polaridad es la característica más importante de los imanes. Como es sabido, cada imán tiene dos polos, el norte (negativo) y sur (positivo). Lo importante es que si lo vemos como una moneda, un lado positivo se encuentre en una de las caras y el negativo en otra, para así poder colocar el lado que corresponda al cuerpo. No así, los imanes que al mirarlos de frente tienen un lado derecho positivo y el izquierdo negativo, estos no sirven, ya que al colocarlos  en el cuerpo éste recibe el efecto de ambos polos al mismo tiempo. También hay una gran variedad de formas de los imanes.

¿Qué enfermedades trata?


Absceso, Cefalea, Gastritis aguda y crónica; Orquitis, Agresividad, Circulación sanguínea, Gota (Artritis úrica), Páncreas, Anemia, Cistitis; Hemorragia, Piel, Angustia, Coágulos de sangre, Hemorroides, Prostatitis, Ansiedad, Colecistitis, Hepatitis, Quemaduras, Aparato respiratorio, afecciones del Cólicos biliares, Hipertensión arterial, Apéndice, Cólicos estomacales e intestinales, Hipotensión arterial, Impotencia masculina, Menstruación con frecuencia o ritmo irregular, Asma respiratoria, Colon irritable, Infertilidad femenina, Menstruación dolorosas (Dismenorrea), Atonía del colon o intestino perezoso, Diabetes, Infertilidad masculina, Taquicardia, Atonía estomacal o gastrostomía, Dispepsia e indigestión, Insomnio, Tensión, Bronquitis, Dolor de cabeza, Insuficiencia cardiaca, Tumores benignos, Calambres musculares o espasmos, Fibromas, Insuficiencia pulmonar, Úlcera, Cálculos biliares (vesiculares) o colelitiasis, Fisuras en el ano, Nefritis, Uretritis, Cálculos en los riñones (renales), uréteres y vejiga, Fracturas, Ojos, Derrame sanguíneo, Várices, Cáncer, Frigidez, Dolor de Vesícula biliar y conductos.

Precauciones


Si se llegase a poner equivocadamente un magneto en la parte del cuerpo afectada, se puede aumentar el dolor, la infección o el exceso de energía en lugar de disminuirlo.

La densidad debe ser la adecuada, ya que por ejemplo, si colocamos un imán de densidad muy alta para un lugar del cuerpo en donde realmente necesita un pequeño golpe de energía, se podrían provocar efectos indeseables.

Los magnetos se deben mantener alejados de las zonas del cuerpo que contengan marcapasos y otros equipos electrónicos.

Lo importante es que si quieres optar por la magnetoterapia, preocúpate de averiguar bien quien la realiza, si la persona está certificada y que posea los conocimientos necesarios para que lo que quieras sanar y no se convierta en algo aún peor. Si decides optar por esta medicina alternativa, debes comprometerte y ser constante con tus sesiones y tratamientos.