martes 19 septiembre 2017
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Alimentos cancerígenos

“Según la Organización Mundial de la Salud, el 70% de los cánceres pueden ser prevenidos con simples cambios en la dieta y el estilo de vida.”

Alimentos e ingredientes Cancerígenos


Generalmente consumimos a diario muchos alimentos sin percatarnos que tipo de ingredientes contienen estos y como nos pueden afectar. ¡Abre los ojos! Es el momento en que tenemos que comenzar a darnos cuenta de que es lo que estamos comiendo día a día y como podemos cuidar nuestra salud y disminuir el riesgo a contraer alguna enfermedad como el cáncer. Es por esto que debemos comenzar a revisar que compuesto contienen los diferentes alimentos que vamos a comer y NO consumir los que pueden ser perjudicial para nuestra salud.

¿En qué están presente los elementos cancerígenos?


Dentro de los alimentos los podemos encontrar como ingredientes “aditivos” y productos químicos para mejorar los sabores o prolongar la vida o duración del producto.

Dentro de estos elementos tóxicos figura la acrilamida (la que se puede formar al calentar comida (especialmente compuestos que contienen almidón), friéndola o asándola a más de 120 ºC.), es una sustancia contaminante que está presente en alimentos de gran consumo diario, como las papas fritas, productos como croissants, medias lunas, pan congelado pre horneado, diversas clases de harinas y otros con alto grado de hidratos de carbono.

Recuerda siempre leer las etiquetas para poder evitar el consumo de este tipo de ingredientes.


El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) aconseja evitar los alimentos que contienen los siguientes ingredientes en las etiquetas: sirope o jarabe de maíz (alto en fructosa), azúcar, sacarosa, harina blanqueada enriquecida (harina de trigo, niacina, hierro reducido, mononitrato de tiamina, riboflavina, ácido fólico), arroz blanco, pastas blancas, pan blanco y otros alimentos “blancos”.

Algunos de los alimentos más cancerígenos son:


El tocino, salame, carnes procesadas:
contienen nitrito de sodio y grasas saturadas. El nitrito de sodio es usado para hacer que la carne parezca fresca y rosada.

Salchichas: debido a su contenido de nitrito de sodio, durante el proceso de digestión, el nitrito de sodio se convierte en nitrosamina y es ahí donde comienzan los problemas con el cáncer. La nitrosamina es un carcinógeno, pero como no es técnicamente un ingrediente, su presencia puede ser fácilmente pasada por alto en el envase.

Papas fritas: bloquean las arterias con grasas saturadas y transgénicas. Además contienen acrilamidas, las cuales no son añadidas a los alimentos, sino que se crean al momento de freírse.

Galletas saladas, galletas con chips de chocolate, galletas pre elaboradas en general: contienen harina blanca y azúcar, así como grasas transgénicas.

Donuts: contienen aceites hidrogenados, harina blanca, azúcar y archilamidas (alimentos sometidos a procesos de horneado o freído).

Como el cáncer necesita un nivel alto de azúcar y bajos niveles de oxígeno, una persona con mucha grasa en su estomago o vientre y que no puede dejar de comer esas galletas, pasteles llenos de grasas transgénicas (con mucha harina blanca y azúcares simples), presenta el ambiente ideal para el desarrollo del cáncer.

Algunos consejos para tomar acción y reducir el riesgo de cáncer:


  • No comas alimentos procesados o industriales, consume alimentos frescos y de origen vegetal.
  • Consume alimentos ricos en omega 3 y otros ácidos grasos esenciales.
  • Come muchas frutas y verduras con propiedades anti cancerígenas (brócoli, ajo, cebolla, romero, soya, té verde, tomate, entre otros).
  • Haz ejercicio regularmente, ya que los tumores no pueden prosperar en ambientes altamente oxigenados.
  • Mantén estables los niveles de azúcar en tu sangre para no alimentar las células cancerígenas.
  • Consume alimentos como frutas ricas en Vitamina C, ya que este nutriente impide la conversión del nitrito en nitrosamina y refuerza el sistema inmunitario.
  • Consigue cantidades adecuadas de la gran arma contra el cáncer, la Vitamina D, a través de la exposición controlada al sol (sobre 10 a 15 minutos cada día, si se tiene la piel clara, o hasta diez veces más si se tiene la piel oscura).
  • Mantén un buen nivel de hidratación para eliminar las toxinas de nuestro cuerpo.
  • Evita el tabaco y los cosméticos convencionales (asegúrate de que son de origen totalmente natural), ya que prácticamente todos contienen elementos químicos cancerígenos.